Silvia N.'s profileBLOG de "El Desafio"PhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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BLOG de "El Desafio""En un tiempo de ENGAÑO UNIVERSAL, DECIR la VERDAD es un ACTO REVOLUCIONARIO" George Orwell 6/24/2009 El FALSO EVANGELIO Vs. el VERDADERO EVANGELIO¿Qué más podemos decir acerca de la abundancia del FALSO EVANGELIO que se "predica" como entretenimiento, a quienes lo han tomado como "verdad". No en vano hemos publicado la diferencia entre ser un cristiano y ser DISCIPULO.
No te pierdas estos dos videos dónde se muestran UN "NUEVO" EVANGELIO:
EL VERDADERO EVANGELIO
6/11/2009 AbrazosNecesitamos cuatro abrazos al día para sobrevivir, ocho abrazos al día para mantenimiento, y doce abrazos al día para crecer. Abrazar es saludable: favorece el sistema inmunitario, te mantiene sano, cura la depresión, reduce el estrés, induce el sueño, vigoriza, rejuvenece, no tiene efectos colaterales indeseables... en una palabra, es una droga milagrosa. Abrazar es lo más natural. Es orgánico, naturalmente dulce, no lleva pesticidas ni conservantes ni ingredientes artificiales y es sano al cien por cien. Abrazar es prácticamente perfecto. No tiene partes mecánicas, ni pilas que se gasten, ni exige chequeos periódicos, es de bajo consumo energético, alto rendimiento, a prueba de inflación, no engorda, no exige pagos mensuales ni seguros, a prueba de robos, no está gravado con impuestos, no contamina y, por supuesto, es completamente reciclable. Todo el mundo puede ser grande... porque cualquiera puede servir. Para abrazar no necesitas título universitario. No necesitas hacer que sujeto y verbo concuerden. Lo único que necesitas es un corazón pleno de gracia, un alma nacida del amor. Martin Luther King 5/26/2009 NO ME INTERRUMPAS, ESTOY ORANDO
__ Padre nuestro que estás en los cielos........ __ ¿ Si ?.
__ ¡No me interrumpas, estoy orando!._ __ Pero me llamaste.
__¿Qué te llamé?. Yo no!. Estoy orando…“Padre nuestro....” __ ¿No ves?. Lo has hecho otra vez.
__ ¿Qué es lo que he hecho? __ ¿es que no te escuchas cuando oras?..Me llamaste; dijiste: “Padre nuestro....”. Pues aquí estoy. ¿Qué te preocupa?...
__ Pero yo no quería decir nada especial con eso. Yo sólo estaba diciendo mis oraciones para el día. , Siempre repito el Padre Nuestro, porque me hace sentirme mejor, más bueno, como si hubiese completado un buen trabajo. __ Bien. Sigue.
__” Santificado sea tu Nombre...”. __ Un momento. ¿Qué quieres decir con eso?.
__ ¿Con qué? __ Eso de “Santificado sea tu Nombre”.
__ Pues quiere decir......., quiere decir, ¡ yo que sé lo que quiere decir ¡. ¿Por qué tengo que saberlo?. Es parte de la oración. Bueno...... dime tú lo que significa. __ ¿ O sea que repites como un... loro?, si te he enseñado que no uses vanas repeticiones!!,...mmm...Quiere decir que mi nombre es santo, puro, maravilloso......
__ Ah, eso sí tiene sentido. Nunca había pensado acerca de la palabra santificado antes. ”Venga tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra, así como en el cielo.....” __ ¿Tú realmente hablas en serio cuando pides eso?
__ Claro. ¿Por qué no? __ Entonces , ¿qué vas a hacer?.
__ ¿Que qué voy a hacer?. Nada, supongo. Sólo pensaba que sería estupendo si Tú pudieras controlar todo aquí abajo como controlas todo allí arriba. __ ¿Te controlo yo a ti?.
__ No!, no me siento controlado!...bueno...en realidad... voy a la iglesia. __ Eso no es lo que te pregunté. ¿Qué pasa con esos malos deseos que tienes?. ¿Y tu mal genio?. Y además, mira como inviertes tu tiempo y tu dinero: siempre sobre ti mismo. Y... ¡ Hay que ver la clase de libros que lees y la programación de Televisión que miras !, que no sientas que te controlo no quiere decir que no te vea!.
__ Oye, déjame en paz, ¿quieres?. Soy tan bueno como el resto de aquellos hipócritas que se reúnen en la iglesia. __ Está bien hijo. Yo creía que estabas orando para que mi voluntad fuese hecha. Porque si esto ha de suceder, tiene que comenzar con aquellos que oran por ello. Tú , por ejemplo.
__ Bueno..... Reconozco que sí tengo unos problemas. Ahora que me lo dices, probablemente podría nombrar algunos otros. __ Yo también.
__ No he pensado sobre ello mucho últimamente, pero de veras me gustaría acabar con alguna de esas cosas. Quisiera ser mejor, ser realmente libre. __ ¡ Estupendo ¡. Ahora ya vamos progresando. Trabajaremos en eso, tu y yo. Se pueden ganar unas victorias verdaderas.
__ Mira Señor, yo tengo que terminar. Esto me está llevando más tiempo de lo normal. “Danos hoy nuestro pan cotidiano...” __ Tienes que eliminar tanto pan y dejar de abusar de la comida, para cuidar más tu cuerpo. Yo deseo tu salud.
__ ¡Un momento por favor!. ¿Qué clase de día es éste, el de “critícame hoy?. Aquí estoy, cumpliendo mis deberes contigo, y de repente irrumpes en todo y me recuerdas mis problemas. __ Orar es peligroso, ¿no sabes?. Podrías terminar siendo una persona transformada, esto es lo que estoy tratando de decirte. Me llamaste y aquí estoy, sigue orando, tengo mucho interés en la próxima parte de tu oración..............¿No vas a seguir?
__ Tengo miedo. __ ¿Miedo?. ¿De qué?.
__ Porque se lo que vas a decirme. __ A ver, inténtalo.
__ “Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestro deudores....” __ ¿Qué pasa con Eduardo entonces....?
__ ¿Ves?. ¡Sabía que dirías eso!. ¡Sabía que me hablarías de él!. Mira Señor, tu lo has visto también, me encuentro ofendido. ¡Le voy a pagar con la misma moneda!. __ Pero...¿Tu oración?. ¿Qué pasa con tu oración?.
__ No lo dije en serio. __ Por lo menos eres sincero. Pero no debe ser nada agradable ir llevando por todas partes esa carga de amargura en tu interior, ¿verdad?.
__ No. Pero me sentiré mejor cuando me las pague todas. ¡Vaya planes que tengo para el amigo Eduardo!. Terminará deseando no haberme conocido. __ No te sentirás nada mejor, sino peor. La venganza nunca es dulce. Piensa cuán amargado estás ahora. Pero yo puedo cambiar todo eso.
__ ¿Tú puedes?. ¿Cómo?. __ Perdona a Eduardo. Entonces te perdonaré yo a ti. Puede que pierdas el dinero, pero tu corazón habrá encontrado la paz.
__ Pero Señor, yo no puedo perdonar a Eduardo. __ Entonces no puedo perdonarte yo a ti tampoco.
__ Bueno.....tienes razón. Siempre tienes razón. Y aunque quisiera vengarme de Eduardo, prefiero estar bien contigo. Bien..., bien....., pues le perdono. Ayúdale a encontrar el camino verdadero en la vida Señor. Ahora que lo pienso debe encontrarse bastante angustiado porque cualquiera que vaya por la vida haciendo las cosas que él hace a otros tiene que estar muy confuso en su interior. De alguna manera, Señor, enséñale el camino verdadero.
__ ¿Ves?. ¡Maravilloso!. ¿Cómo te sientes ahora?. __ Pues.......mejor; mucho mejor, es decir.........¡tremendo!. ¿Sabes?, creo que no tendré que ir a la cama esta noche con las tensiones de siempre. Quizá no estaré tan cansado desde ahora en adelante porque no podía descansar antes.
__ No has terminado tu oración. Sigue.
__ Bueno,... “Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. __ ¡Bien, bien! Haré eso exactamente. Pero tú ten cuidado de no meterte en ningún lugar donde se te pueda tentar.
__ ¿Qué quieres decir con eso? __ Pues deja de estar mirando los kioskos donde venden "Playboy" y ese tipo de revistas. Cambia alguna de tus amistades; algunos de tus mal llamados “amigos”, te están enredando, y si sigues con ellos te llevarán por sus caminos. Dicen que se divierten, pero para ti sería la ruina. No me uses a mí como una puerta de escape.
__ No te entiendo. __ Si que me entiendes, lo has hecho muchas veces; te dejas atrapar en una situación y luego vienes corriendo a mí: "Señor, ayúdame a salir de esta y te prometo que no lo haré jamás. ¿Te acuerdas de algunas de esas "transacciones" que querías hacer conmigo?
__ Si, Señor, y estoy avergonzado. __ ¿De cuál de esas cosas te estás acordando?
__ De cuando la vecina me vio salir de la taberna; yo había dicho a mi madre que me iba a la tienda, me acuerdo de haberte dicho: "Oh Dios, no dejes que ella diga a mi madre donde he estado; prometo estar en el culto cada domingo". __ Bueno, ella no dijo nada a tu madre, pero no cumpliste tu promesa.
__Lo siento Señor, de veras lo siento. Hasta ahora yo creía que sólo era suficiente decir mis oraciones. No esperaba que me contestaras de ese modo.
__ Termina tu oración. __ Porque tuyo es el Reino y el poder y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén.
__¿Sabes lo que me glorifica a mí? ¿Lo que me haría realmente feliz? __ No, pero me gustaría saberlo. Ahora si quiero agradarte. Veo cuán bueno sería si fuese un verdadero seguidor tuyo.
__Bueno........ya contestaste mi pregunta. __ ¿Yo........qué? . Pero........¿cómo?
__ Pues si, lo has hecho. Lo que realmente me glorifica, es que personas como tú me amen y me sigan de verdad, me adoren en espíritu y en verdad. Y veo que es eso lo que está pasando entre nosotros. Ahora que algunos de aquellos viejos pecados han sido puestos al descubierto y quitados de en medio..... ¡Vaya, nadie sabe cuánto podríamos hacer juntos tu y yo! __ Señor, vamos a ver lo que puedes hacer por mí, esta vez si voy a obedecer tu Palabra. Gracias por habernos dejado este modelo de oración, y por recordarme que es mucho más que una simple repetición, a la que tengo que prestar atención, pues lo que dice, ha de ser meditado y obedecido.
Autor desconocido. 5/19/2009 DIFERENCIA entre: “creyente” y DISCÍPULO
Todo discípulo es un creyente, pero no todo creyente es un discípulo.
1._ El creyente suele esperar panes y peces; el discípulo es un pescador. 2._ El creyente lucha por crecer; el discípulo por reproducirse. 3._ El creyente se gana; el discípulo se hace. 4._ El creyente es pastordependiente, el discípulo está destetado para servir. 1ª Samuel 1:23,24. 5._ El creyente gusta del halago; el discípulo del sacrificio vivo 6._ El creyente entrega parte de sus ganancias, el discípulo entrega su vida. 7._ El creyente puede caer en la rutina, el discípulo es revolucionario. 8._ El creyente busca que le animen; el discípulo procura animar. 9._ El creyente espera que le asignen tarea; el discípulo es solícito en asumir responsabilidades. 10._ El creyente murmura y reclama; el discípulo obedece y se niega a sí mismo. 11._ El creyente suele ser condicionado por las circunstancias; el discípulo aprovecha las circunstancias para ejercer su fe. 12._ El creyente reclama que le visiten; el discípulo visita. 13._ El creyente busca en la Palabra promesas para su vida; el discípulo busca vida para cumplir las promesas de la Palabra. 14._ El creyente es yo; el discípulo es ellos. 15._ El creyente espera canciones motivadoras para adorar; el discípulo adora desde que se levanta. 16._ El creyente pertenece a una institución; el discípulo es el templo. 17._ En el creyente la unión del Espíritu Santo es confirmación y meta; en el discípulo es medio para lograr la meta de ser testigo eficaz a toda criatura. 18._El creyente vale para sumar; el discípulo para multiplicar. 19._ Los creyentes aumentan la comunidad; los discípulos aumentan las comunidades. 20._ Los discípulos de la iglesia primitiva trastornaron el mundo; los creyentes del siglo XXI están trastornados por el mundo. 21._ Los creyentes esperan milagros; los discípulos obran milagros. 22._ El creyente es un ahorro; el discípulos una inversión. 23._ Los creyentes se destacan llenando el “templo”; los discípulos laboran para conquistar el mundo. 24._ Los creyentes suelen ser fuertes como soldados acuartelados; los discípulos son soldados invasores. 25._ El creyente cuida de las estacas de su tienda; el discípulo ensancha el sitio donde se encuentre. 26._ El creyente hace hábitos; el discípulo rompe moldes. 27._ El creyente sueña con la iglesia ideal; el discípulo se entrega para lograr la iglesia real. 28._ La meta del creyente es ganar el cielo; la meta del discípulo es ganar almas para el reino. 29._ El creyente maduro se hace discípulo; el discípulo maduro asume los ministerios del cuerpo. 30._ El creyente necesita de campañas para animarse; el discípulo vive en campaña porque está animado. 31._ El creyente espera un avivamiento; el discípulo vive encendido por la vida del Señor. 32._ El creyente agoniza sin morir; el discípulo muere y resucita para dar vida. 33._ El creyente aislado de su congregación se lamenta de no tener ambiente; el discípulo crea el ambiente para formar una congregación. 34._ Al creyente se le promete una almohada; al discípulo una cruz. 35._ El creyente es socio; el discípulo es siervo. 36._ El creyente se enreda con la cizaña; el discípulo supera las escaramuzas del diablo y no se deja confundir. 37._ El creyente es espiga; el discípulo es grano lleno en la espiga. 38._ El creyente es “ojalá”; el discípulo es “Heme aquí.” 39._ El creyente, quizás… predica el Evangelio; el discípulo hace discípulos. 40._ El creyente espera recompensa para dar; el discípulo es recompensado cuando da. 41._ El creyente es pastoreado como oveja; el discípulo apacienta los corderos. 42._ El creyente recibió la salvación por la cruz de Cristo; el discípulo toma su cruz cada día y sigue a Cristo. 43._ El creyente espera que oren por él; el discípulo ora por los demás. 44._ El creyente se congrega para encontrar al Señor; el discípulo trae la presencia del Espíritu del Señor. 45._ Al creyente le es predicada la salvación por la Sangre de Cristo; el discípulo anuncia a las potestades de los aires la victoria de Cristo en él. 46._ El creyente sigue intentando limpiarse para ser digno de Dios; El discípulo no se mira más y obra en la fe de que Cristo le ha limpiado. 47._ El creyente espera que le interpreten las escrituras; el discípulo conoce al Señor y enseña de él. 48._ El creyente no se trata con miembros de las diferentes denominaciones; el discípulo se hace como los demás para ganar a algunos de ellos para Dios. 49._ El creyente busca consejos de los demás para tomar una decisión; el discípulo ora a Dios, lee la Palabra y en fe toma una decisión. 50._ El creyente espera que el mundo se perfeccione; el discípulo sabe que el presente sistema no permanecerá y trabaja construyendo el Reino. 5/18/2009 Lavamiento de pies: ¿ rito o necesidad?
Dentro del cristianismo realizamos ciertas ceremonias que son definidas como "ritos", sea el bautismo, la cena del Señor y aún el lavamiento de pies... cada uno , en si mismo, tiene, un profundo significado espiritual y son mucho más que una práctica ritualista y tradicional, de primer domingo o ultimo del mes. He visto, muy pocas veces practicar el lavamiento de pies. Aquí en Argentina, las congregaciones de mi país, lo realizan solo como un hecho aislado y formal, tal como cada domingo en miles de encuentros cristianos, o cada primer domingo, en otros, se practica la cena, sin practicar el arrepentimiento entre hermanos, el ejercicio del perdón, todos participan, mientras muchos se encuentran peleados entre sí. ¡¡Esto sucede!!,lamentablemente, no que yo lo invente. Cristo, se hizo siervo, lavó los pies de sus discípulos, enseñándonos en actitud de servicio mutuo a limpiarnos la contaminación del mundo, recíprocamente, los unos a los otros. En igual manera, el lavamiento de pies, practicado como un "simbolismo" no le sirve a Dios, ni mucho menos a quienes lo practican, solo sirve para saber quien tiene sucio sus pies y no se higieniza. Las preguntas a la sazón son: Hoy día, el Señor siempre hace el lavamiento por el Espíritu Santo dentro de nosotros, por la purificación de la Palabra de Dios en las Escrituras y por la evolución de la vida interior dentro de nosotros como el cauce de un río de aguas de vida que fluye dentro de nosotros. Permanezca en la presencia del Señor y el Señor vendrá a usted y le lavará... con la renovación de su Espíritu en usted, con el lavamiento del agua en la Palabra viviente, y un río de agua de vida interior, comenzará a fluir nuevamente en usted, regenerándolo, renovándolo, reverdeciendo su vida interior, la cual se encontraba mustia por la contaminación, restableciendo la comunión y la fluidez del río de vida que debe emanar de usted. Esto debería pasar con cada uno de nosotros!!, si esto en verdad sucediera la realidad cristiana sería absolutamente diferente de la que conocemos. ¿Cómo amarnos unos a otros? Juan 13:12 : "Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó Su manto, volvió a reclinarse a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho?. Pues si Yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. …………(34) Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como Yo os he amado, que también os améis unos a otros". El Señor nos dijo que nos lavemos los pies los unos a los otros. Ahora que debemos hacer andar con un lebrillo a cuesta diariamente?? ¡No! Debemos lavarnos los pies unos a otros ministrando la obra del Espíritu Santo, ministrando la purificación de la Palabra y ministrando la acción de la vida interior. De esta manera, yo le ayudo, usted me ayuda y nos ayudamos los unos a los otros a ser lavados en la obra del Espíritu Santo, en la luz de la Palabra o en la operación de la vida interior. Cuando el Señor lavó los pies de los discípulos, Él puso a un lado Sus vestiduras. En las Escrituras, una vestidura significa lo que hacemos y cómo actuamos. Lo que hagamos y cómo actuemos viene a ser nuestra vestidura. Si usted tiene un buen comportamiento, tiene una vestidura excelente, algo que es hermoso y glorioso. Sin embargo, si usted quiere ministrar a otros el lavamiento de los pies espiritual, debe poner a un lado lo que ha alcanzado, lo que ha estado haciendo, y cómo se ha estado comportando. No puede ministrar el lavamiento de los pies espiritual a nadie cuando se siente orgulloso. Debe ser humilde y debe poner a un lado sus vestiduras, así pues lo hizo Jesús. Poner a un lado las vestiduras significa humillarse, vaciarse, quitarse y despojarse de algo, ese algo es todo aquello que contaminado mis relaciones tanto con Dios como con los hermanos. Cada uno de nosotros debe aprender la práctica de amar a los hermanos/as ministrándoles el lavamiento de pies espiritual, a través de nuestras acciones de amor. Cuando interactuamos, intercambiamos en nuestras acciones el amor de Dios repartido en cada uno/a , usted puede ministrar algún tipo de lavamiento de pies mostrando su amor hacia sus hermanos, y los otros deben mostrar el mismo amor hacia usted, algo de lo suyo será especial y viceversa, recordemos que la multiforme gracia de Dios fue repartida en cada uno de nosotros, al repartirla algún lavamiento de pies le será ministrado para limpiarle del toque terrenal y al interactuar sucederá lo mismo con el otro/a. Debemos hacer esto, pues de otro modo, la comunión entre nosotros no puede mantenerse. ¿Acaso no es esto una imperiosa necesidad? ¿un verdadero desafío?
5/7/2009 Sal de la Tierra:
Jesús dijo a sus discípulos:
“Vosotros sois la sal de la Tierra” (Mateo 5:13)
En tiempos de Jesús no se conseguía la sal tan fácilmente. Era tan valiosa que se usaba para pagar el sueldo de los soldados romanos. De esa antigua costumbre proviene la palabra “salario”. Se utilizaba también como pago en la compra y venta de esclavos.
Los discípulos comprendían el valor que se le daba a la sal, por eso entendieron cuando Yeshua dijo:
“cualquiera de vosotros que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo. Buena es la sal; más si la sal se hiciere insípida, ¿con qué se sazonará?...ni para la tierra ni para el muladar es útil, la arrojan fuera. El que tiene oídos para oír, oiga.” San Lucas: 14:33-35
y el evangelio de Marcos 9:50 refiere:
“Tened sal en vosotros mismos y tened paz los unos con los otros”
Jesús utilizando como relación atribuye a los discípulos la semejanza y virtudes de la sal: la sal es pura, preserva de corrupción (razón por la cual se la utiliza para resguardar y conservar alimentos), da sabor, da sed, es un medio en el cual no pueden vivir los microbios; es antiséptica, desinfectante y cura heridas.
Aunque tiene estas cualidades, también presenta un peligro: ¡¡Puede desvanecerse!. La sal, sólo se desvanece cuando reacciona químicamente con otra sustancia; es decir, cuando es contaminada por alguna influencia externa, se vuelve insípida, es decir pierde su sabor, su integridad y cualidades. Regresando a lo análogo, el discípulo debe guardarse y/o preservarse con todas las propiedades de pureza que en si mismo fluye desde la Vida del Resucitado que habita en él. Debe guardarse de contaminación para que no se desvanezcan sus propiedades, su pureza se preserva santificándose cada día. La sal como mineral tiene muchas cualidades, el discípulo como sal de la tierra, debe sazonar cada palabra con la gracia y el conocimiento de Cristo dejando a su paso el olor a su conocimiento:
“y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento” 2 Cor. 2:14
Los cristianos estamos en el mundo, pero no somos del mundo. Así como la semilla sembrada en nosotros puede hacerse infructuosa, podemos también como la sal, perder el sabor, desvanecernos!!, al ser contaminados. No dejemos que la influencia mundana nos contamine, no permitamos que la religión nos adormezca, nos adapte, nos seduzca .. pues correremos el peligro de desvanecernos y no serviremos para nada. Las minas de sal tienen miles de años y sin embargo, este mineral se sigue extrayendo con la plena potencialidad de su sabor. Jesús compara la sal con sus discípulos ya que resulta un elemento aplicable en el orden practico con implicaciones particulares y sociales, es decir, aplica la analogía como herramienta concreta en la vida del hombre, ya que el hombre hace relaciones según lo bueno y lo malo, lo provechoso y lo desagradable, lo útil y lo inútil. Continuando con la analogía la Iglesia podría compararse con las minas de sal, solo, que lamentablemente la sal que provee ha perdido no solo su sabor, si no todo su potencial. La sal presente ha sido desvanecida por la contaminación con el mundo y no guarda las cualidades propias, se ha desvanecido. 5/5/2009 Estamos en la era de Laodicea
El espíritu de compromiso casi ha conquistado al pueblo de Dios y especialmente al liderazgo en la Iglesia hoy día. La parte triste de todo esto es que están casi ciegos a su condición. Nuestro Señor tiene “colirio” para ungir nuestros ojos para poder ver. Pero ser ciegos y al mismo tiempo insistir que vemos—esto nos deja totalmente desvalidos e inmunes a cualquier oferta de salvación.
Todo el mundo está preparado para admitir que la Iglesia de Laodicea es el carácter de la Iglesia de los últimos tiempos; pero Laodicea es siempre esa “otra iglesia cruzando la calle”, no aquella a la que nosotros asistimos. ¡La nuestra es esa “Iglesia gloriosa” de la que Pablo habló!
Y de este modo, el “evangelio” del Reino continúa siendo proclamado por una Iglesia laodiceana…
Una Iglesia que se ha basado prácticamente en su totalidad en la acumulación de recursos terrenales y que se ha involucrado cada vez más en la economía de la tierra, en la política de la tierra y en los gobiernos de la tierra. Una Iglesia que es “rica y que se ha enriquecido en bienes”. Una Iglesia que promete al pueblo de Dios salud, prosperidad, felicidad y gozo… con la condición de que liberen sus recursos para la gloria de Dios. Una Iglesia que ha pervertido el “discipulado” para significar devoción a su sistema en lugar de abandonarlo todo para seguirle a Él. Una Iglesia que considera que los grandes recursos financieros son la provisión de Dios para alcanzar a los perdidos, en lugar de reconocer esto como el lazo que la ha estrangulado y que la ha privado del aliento de vida. Una Iglesia que ha abrazado casi totalmente al mundo y a sus sistemas, pensando que al abrazar al mundo podría ganarlo— Una Iglesia que ha sido cautivada por el espíritu de Jezabel, que es un espíritu de hechicería, y que seduce a los siervos de Dios a “cometer fornicación y a comer cosas sacrificadas a los ídolos.” (Apoc. 2:20).
Los profetas de Jezabel y de Baal pueden declarar algunas verdades muy sorprendentes, como lo hizo Balac. Pero su corazón era perverso; lo estaba haciendo por el dinero que había de por medio, y la ira de Dios cayó sobre él. En el tiempo de Ezequiel Dios se quejó de que los profetas no estaban preparando al pueblo para el día de la batalla y que tampoco estaban levantando la verja de defensa para que el pueblo pudiera permanecer firme en el día del SEÑOR. En lugar de eso, seducían al pueblo diciendo, “Paz, y no hay paz”. (Lee Ezequiel 13:1-16). Hay muchas profecías en nuestras iglesias. ¿Pero cuanto tiempo ha pasado desde aquel tiempo en que oíamos profecías que hacían que los hombres se postraran sobre sus rostros “al ser hecho manifiesto lo oculto del corazón de ellos” y que clamaran, “verdaderamente Dios está en medio de vosotros” (1ª Cor. 14:25)? Leemos de hombres como Wesley o como Fox y otros muchos que predicaron bajo tal unción y poder que los hombres temblaban y caían sobre sus rostros con un dolor retorcido, por causa de lo impresionante de la santa presencia de Dios. El Pentecostés temprano fue conocido por la presencia consumidora y ardiente de Dios. Los corazones de los hombres eran golpeados mientras agonizaban bajo la convicción y el reproche del Espíritu Santo. Ahora quieren levantar monumentos en la memoria de aquellos grandes días de visitación. ¡Los sepulcros son lugares inofensivos! ¡Ahora somos respetables! ¡No queremos cosas de esas en nuestras iglesias! ¿Por qué no buscar “los viejos caminos” sobre los que los profetas de la gloria de Dios caminaron en las generaciones pasadas? Me temo que es porque no queremos realmente que esos arroyos purificadores de fuego santo puedan destruir nuestro cómodo estilo de vida Laodiceano. El hueso no está—y nos conformamos pasando el tiempo admirando la cáscara rota. Nos alimentamos de las cáscaras que comen los cerdos en lugar de regresar a la mesa del Padre.
La gloria se ha apartado y arreglamos el velo que se rasgó en dos, siguiendo con nuestra “adoración” ante un arca que está vacío de la Shekinah. No hay sacrificio sangriento puesto sobre ellos. Las partes desmembradas de la ofrenda quemada ofrecen una escena demasiado sangrienta, con la cabeza, el corazón y el hígado expuestos a los fuegos santos de Dios.
Debemos tener un altar porque un altar es parte de la adoración del templo. Pero que sea un altar de roble o de caoba, y que esté adornado con tapices y cordones dorados, y no corrompido con el humo de la ofrenda quemada. Que no sea ensuciado con el llanto y el gemido de corazones penitentes o por la mugre de los pecados de la calle. Ahora somos Laodiceos y nuestros templos deben permanecer hermosos por dentro y por fuera para atraer a las multitudes. Los suelos tienen que ser diseñados con el arte de los arreglistas florales—porque este templo es para los ricos y los poderosos. No queremos vagabundos aquí. ¡Nuestros patios tienen que estar llenos de gente que alaba, feliz y jovial! Ya no adoramos en misiones en oscuros callejones o en fachadas de antiguos almacenes. Nuestros templos son de la mejor arquitectura y obra de arte. Porque “estamos enriquecidos en todo y no tenemos necesidad de nada”. Y si por casualidad Dios nos prospera y nuestros graneros rebosan, los venderemos o los destruiremos para hacer graneros más grandes para la gloria de Dios. Esto es lo que muchos consideran que es la “visión” y el “alcance espiritual”. Tenemos que edificar torres que alcancen a los cielos para evitar que el pueblo de Dios esté disperso—para mantenerlos juntos—para hacerlos uno—“Y para hacer un nombre para nosotros mismos.”
“Y el SEÑOR descendió para ver la ciudad y la torre que habían edificado los hijos de los hombres.” (Gen. 11:5). ¡Pero no le impresionó lo más mínimo!
Hermanos, no nos inquietemos lo más mínimo cuando Dios comience a confundir los lenguajes de los hombres y a dispersar a la gente. No nos preocupemos cuando las finanzas vayan mal y los hombres se vean forzados a dejar sus planes para acabar la ciudad y la torre. Dios quiere que sepamos que “el Altísimo no mora en templos hechos de manos”. El corazón del hombre es la única morada que Dios ha deseado por habitación. No os sorprendáis cuando el Señor de la gloria camine en medio de la Iglesia hoy y tumbe las mesas de los cambistas. No tratéis de colocar las mesas solo por haber comprado y pagado una de ellas. ¡Y no culpéis al diablo tampoco! Es Dios el que dice, “No hagáis la casa de mi Padre casa de mercadería”.
Es Dios el que dice: “Ya os habéis sentado demasiado tiempo en vuestros bancos cómodos cantando las canciones de SEÑOR en tierra extraña—Yo ahora hago volver vuestra cautividad—Os saco de Babilonia—Os guío a Sión, la ciudad del Dios viviente… ¿No podemos oír el llamado al arrepentimiento en esta hora asombrosa?
“Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ! !Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.” (Apoc. 3:15-19).
De modo que nuestro Señor permanece en la puerta, llamando y pidiendo entrada:
“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo.” (Apoc. 3:20).
Un bordón, un par de sandalias y una túnica
Esta era la provisión de Dios para los primeros predicadores del evangelio del Reino que Jesús envió:
“Les ordenó que no llevaran nada para el camino, sino sólo un bordón; ni pan, ni alforja, ni dinero en el cinto; sino calzados con sandalias. No llevéis dos túnicas.” (Marcos 6:8-9).
Sé que vivimos en tiempos distintos. Pero también sé que, con todo lo hermoso que pueda parecer todo esto en esta era de los grandes aviones, los satélites y las antenas parabólicas—nos hemos cargado absolutamente con un sistema que exige una enorme cantidad de enredos para un pueblo peregrino. No pensemos ni por un instante que el Reino de Dios depende de alguna manera de los modernos recursos del hombre, con toda su maquinaria electrónica. Usamos lo que Dios provee. Pero cuando toda la maquinaria de nuestro moderno estilo de vida haya sido barrida, la propagación del Evangelio de Cristo no sufrirá por causa de ello.
Nuestro verdadero calzado no son las sandalias que llevamos, sino el calzado de “la preparación del evangelio de la paz”. El bordón en la mano es todo lo que necesitamos. Nuestro cetro real es lo que procede de Él, el Rey de reyes y el Señor de señores. Nuestra verdadera túnica consiste en las vestiduras de justicia, la capa bordada del ministerio sacerdotal, con el efod alrededor de la cintura y la mitra de santidad sobre nuestras cabezas.
Cualquier provisión que necesitemos para nuestro camino de peregrinaje—Dios será fiel en proveerla. Nuestra verdadera provisión está en el hecho de que Él nos envía. Porque si Él nos envía, entonces Él es responsable de nuestro bienestar. Simplemente andamos como “peregrinos”, como embajadores con un mensaje del Cielo, dejamos caer la semilla en los corazones de los hombres y confiamos que Dios riegue, cultive y cuide a la planta creciente y que produzca fruto para Su gloria. Condenar al prójimo
Ahora bien, no juzgar al prójimo no significa que deba tolerarse todo acto que nos parece equivocado. El no juzgamiento no significa callar, guardar silencio y evitar la crítica o corrección.
"No juzguéis, para que no seáis juzgados, pues con el juicio que juzguéis seréis juzgados".
Esto no significa que el ser humano deba guardar silencio ante el error del prójimo, sino que la crítica no debe ser mortal, es decir que la crítica deje al prójimo sin la posibilidad de reivindicarse. Precisamente, es necesaria esta crítica no para sepultar al otro, sino para ayudarlo a vivir. Es más, el mismo Jesús habla de la corrección fraterna. El otro punto es cuando el que critica no lo hace para construir, sino para destruir. Hay que saber diferenciar también a quién está dirigida la crítica. Por ejemplo, si criticamos a un vecino o a un amigo, el juicio debe guardar ciertas formas. En el caso de un hombre público, un gobernante, por ejemplo, no puede faltarse el respeto, pero algunas licencias están permitidas. Y están permitidas especialmente cuando el gobernante en cuestión se muestra indiferente ante las necesidades del pueblo, o apela a la impunidad y se mezcla con actos de corrupción, o sabe que es un mediocre que está llevando al fracaso a toda una sociedad y no se inmuta. Hay quienes en un caso como el citado realizan una crítica aguda, que debe establecerse sobre una clara diferencia entre el hombre público y el hombre privado. Uno puede criticar al gobernante, pero debe salvar al ser humano. En el marco de la relación cotidiana es imprescindible la crítica, pero no para destruir al otro, sino para construirlo mejor. Por eso cuando el Evangelio habla de que no se puede tirar la primera piedra porque nadie está libre de pecados está diciendo: corrección sí, condena para neutralizar definitivamente el normal desenvolvimiento de la vida del prójimo, ¡jamás!. Es más: cuando el error del prójimo nos perjudica y criticamos la actitud no puede demorarse nuestro perdón, sea que el otro lo solicite o no. 4/24/2009 EL PESO DE LA ORACION
Una mujer pobremente vestida, con un rostro que reflejaba derrota, entró a una tienda. La mujer se acercó al dueño de la tienda y, de la manera más humilde, y preguntó si podía llevarse algunas cosas a crédito. Con voz suave le explicó que su esposo estaba muy enfermo y que no podía trabajar; tenían siete niños y necesitaban comida. abiendo la necesidad que estaba pasando su familia la mujer continuó: '¡Por favor señor! Se lo pagaré tan pronto como pueda'. El dueño le dijo que no podía darle crédito ya que no tenia una cuenta de crédito en su tienda. De pie cerca del mostrador se encontraba un cliente que escuchó la conversación entre el dueño de la tienda y la mujer. El cliente se acercó y le dijo al dueño de la tienda, que él se haría cargo de lo que la mujer necesitara para su familia. El dueño, preguntó a la mujer: '¿Tiene usted una lista de compra?'. La mujer dijo: 'Si señor'. - 'Está bien,'- dijo el dueño,- 'ponga su lista en la balanza y lo que pese su lista, le daré yo en comestibles'. La mujer titubeó por un momento y cabizbaja, buscó en su cartera un pedazo de papel y escribió algo en él. Puso el pedazo de papel, desanimada aún, en la balanza. Los ojos del dueño y el cliente se llenaron de asombro cuando la balanza se fue hasta lo mas bajo y se quedó así. El dueño entonces, sin dejar de mirar la balanza dijo: '¡No lo puedo creer!'. El cliente sonrió y el dueño comenzó a poner comestibles al otro lado de la balanza. La balanza no se movió por lo que continuó poniendo más y más comestibles hasta que no aguantó más. El dueño se quedó allí parado con gran asombro. Finalmente, agarró el pedazo de papel y lo miró con mucho más asombro... No era una lista de compra, era una oración que decía: 'Querido Señor Jesús, tú conoces mis necesidades y yo voy a dejar esto en tus manos'. El dueño de la tienda le dio los comestibles que había reunido y quedó allí en silencio. La mujer le agradeció y abandonó su tienda. El cliente le entregó un billete de cincuenta dólares al dueño y le dijo: 'Valió cada centavo de este billete'. Solo Dios sabe cuánto pesa una Oración. La Oración es uno de los mejores regalos gratuitos que recibimos. No tiene costo pero sí muchas recompensas. |
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Cecilia Zapatawrote:
Hola Silvia, mi querida hermana en Cristo y amiga cyber! esta muy bueno tu Blog, con mucho contenido para bendición de quienes lo visitan como un "gancho" para llevarlos a la verdadera fuente de Vida: La Palabra de Dios. Animo a todos los que visitan tu blog y los blogs de contenido espiritual cristiano que dediquen mayor tiempo en el verdadero viñedo.. La Palabra de Dios y lo rieguen permenentemente con la oracion en el fluir del Espiritu. Un abrazo fraternal en Cristo.
Desde la Romana en Rep. Dominicana, tu hermana en la Fe de Cristo, Marta Villarreal wwww.fueradelcampamento.vox.com
June 25
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