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BLOG de "El Desafio"

"En un tiempo de ENGAÑO UNIVERSAL, DECIR la VERDAD es un ACTO REVOLUCIONARIO" George Orwell
9/30/2008

Cae el sistema financiero mundial

El presidente de los Estados Unidos de America, George Busch, días atras, se dirigio a la nacion entera, en un breve mensaje de 15 minutos de duracion , con caracter de urgente, su rostro era el de una persona demacrada y sumamente preocupada. Expresó, entonces, que la nacion entera se encuentra en un nivel tan bajo economicamente hablando, que varios bancos se han declarado en bancarrota, el presidente llamo urgentemente a los candidatos a presidente de los partidos democrata y republicano para aportar ideas y salvar a la nacion.
Hace unos pocos años, los multimillonarios se multiplicaron en los Estados Unidos, ellos pensaron que jamas la nacion se hundiria e invirtieron en grandes proyectos.
Los Bancos otorgaron miles de millones en prestamos a personas que no tenian capacidad de pago, con el fin de ganar las comisiones por los tramites de aprobacion, los cuales eran en un promedio de entre los $ 10,000.00 y $ 20,000.00 por cada prestamo. Muchos de los tramitadores, falsificaban los documentos para que los clientes figuraran como buenos clientes, y otros no les exigian pruebas, nada mas, que pagaran las comisiones.
La guerra en Irak le ha costado a los Estados Unidos, la suma de DOSCIENTOS MILLONES DE DOLARES  diariamente. El presidente Busch,  menciono que haran un gran esfuerzo para que las acciones no bajen, porque si lo hacen, el descalabro sera total y depósito la esperanza en el respaldo del Congreso estadounidense, al que le presento un plan de "rescate", el cual debía ser votado.
 
En el día de hoy, lunes 29 de septiembre, el Congreso estadounidense se ha expedido, le ha dicho: ¡NO!, al plan de Busch y han expresado que no lo respaldan porque quieren dar fin a la timba financiera, producto de esta situación las bolsas del mundo comenzarón a caer estrepitosamente. Los titulares de los diarios describen la situación mundial como: "terremoto financiero" . Las bolsas de valores de Asía, Europa y Japón abrieron sus actividades en baja.
 
Para los interesados en "profesias", les sugiero tomar un tiempo y leer el capitulo 5 del libro neotestamentario del Apostol Santiago:
 

"1

EA y ahora, oh ricos, llorad,  aullando por vuestras miserias que os vendrán.

2

Vuestras riquezas están podridas: vuestras ropas están comidas de polilla.

3

Vuestro oro y plata están corrompidos de orín; y su orín os será testimonio, y comerá del todo vuestras carnes como fuego. Os habéis allegado tesoro para en los postreros días.

4

He aquí, el jornal de los obreros que han segado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado de vosotros, clama; y los clamores de los que habían segado, han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos.

5

Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos; habéis cebado vuestros corazones como en el día de sacrificios.

6

Habéis condenado y muerto al justo; y él no os resiste.

7

Pues, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia, hasta que reciba la lluvia temprana y tardía.

8

Tened también vosotros paciencia; confirmad vuestros corazones: porque la venida del Señor se acerca."

El que lea....entienda...

9/13/2008

colaboración:

 

Estamos en la era de Laodicea

 

El espíritu de compromiso casi ha conquistado al pueblo de Dios y especialmente al liderazgo en la Iglesia hoy día. La parte triste de todo esto es que están casi ciegos a su condición. Nuestro Señor tiene “colirio” para ungir nuestros ojos para poder ver. Pero ser ciegos y al mismo tiempo insistir que vemos—esto nos deja totalmente desvalidos e inmunes a cualquier oferta de salvación.

 

Todo el mundo está preparado para admitir que la Iglesia de Laodicea es el carácter de la Iglesia de los últimos tiempos; pero Laodicea es siempre esa “otra iglesia cruzando la calle”, no aquella a la que nosotros asistimos. ¡La nuestra es esa “Iglesia gloriosa” de la que Pablo habló!

 

Y de este modo, el “evangelio” del Reino continúa siendo proclamado por una Iglesia laodiceana…

 

Una Iglesia que se ha basado prácticamente en su totalidad en la acumulación de recursos terrenales y que se ha involucrado cada vez más en la economía de la tierra, en la política de la tierra y en los gobiernos de la tierra.

Una Iglesia que es “rica y que se ha enriquecido en bienes”.

Una Iglesia que promete al pueblo de Dios salud, prosperidad, felicidad y gozo… con la condición de que liberen sus recursos para la gloria de Dios.

Una Iglesia que ha pervertido el “discipulado” para significar devoción a su sistema en lugar de abandonarlo todo para seguirle a Él.

Una Iglesia que considera que los grandes recursos financieros son la provisión de Dios para alcanzar a los perdidos, en lugar de reconocer esto como el lazo que la ha estrangulado y que la ha privado del aliento de vida.

Una Iglesia que ha abrazado casi totalmente al mundo y a sus sistemas, pensando que al abrazar al mundo podría ganarlo—

Una Iglesia que ha sido cautivada por el espíritu de Jezabel, que es un espíritu de hechicería, y que seduce a los siervos de Dios a “cometer fornicación y a comer cosas sacrificadas a los ídolos.” (Apoc. 2:20).

 

Los profetas de Jezabel y de Baal pueden declarar algunas verdades muy sorprendentes, como lo hizo Balac. Pero su corazón era perverso; lo estaba haciendo por el dinero que había de por medio, y la ira de Dios cayó sobre él.

En el tiempo de Ezequiel Dios se quejó de que los profetas no estaban preparando al pueblo para el día de la batalla y que tampoco estaban levantando la verja de defensa para que el pueblo pudiera permanecer firme en el día del SEÑOR. En lugar de eso, seducían al pueblo diciendo, “Paz, y no hay paz”. (Lee Ezequiel 13:1-16).

Hay muchas profecías en nuestras iglesias. ¿Pero cuanto tiempo ha pasado desde aquel tiempo en que oíamos profecías que hacían que los hombres se postraran sobre sus rostros “al ser hecho manifiesto lo oculto del corazón de ellos” y que clamaran, “verdaderamente Dios está en medio de vosotros” (1ª Cor. 14:25)?

Leemos de hombres como Wesley o como Fox y otros muchos que predicaron bajo tal unción y poder que los hombres temblaban y caían sobre sus rostros con un dolor retorcido, por causa de lo impresionante de la santa presencia de Dios. El Pentecostés temprano fue conocido por la presencia consumidora y ardiente de Dios. Los corazones de los hombres eran golpeados mientras agonizaban bajo la convicción y el reproche del Espíritu Santo. Ahora quieren levantar monumentos en la memoria de aquellos grandes días de visitación. ¡Los sepulcros son lugares inofensivos! ¡Ahora somos respetables! ¡No queremos cosas de esas en nuestras iglesias! ¿Por qué no buscar “los viejos caminos” sobre los que los profetas de la gloria de Dios caminaron en las generaciones pasadas? Me temo que es porque no queremos realmente que esos arroyos purificadores de fuego santo puedan destruir nuestro cómodo estilo de vida Laodiceano.

El hueso no está—y nos conformamos pasando el tiempo admirando la cáscara rota.

Nos alimentamos de las cáscaras que comen los cerdos en lugar de regresar a la mesa del Padre.

 

La gloria se ha apartado y arreglamos el velo que se rasgó en dos, siguiendo con nuestra “adoración” ante un arca que está vacío de la Shekinah.

No hay sacrificio sangriento puesto sobre ellos. Las partes desmembradas de la ofrenda quemada ofrecen una escena demasiado sangrienta, con la cabeza, el corazón y el hígado expuestos a los fuegos santos de Dios.

 

Debemos tener un altar porque un altar es parte de la adoración del templo. Pero que sea un altar de roble o de caoba, y que esté adornado con tapices y cordones dorados, y no corrompido con el humo de la ofrenda quemada. Que no sea ensuciado con el llanto y el gemido de corazones penitentes o por la mugre de los pecados de la calle. Ahora somos Laodiceos y nuestros templos deben permanecer hermosos por dentro y por fuera para atraer a las multitudes. Los suelos tienen que ser diseñados con el arte de los arreglistas florales—porque este templo es para los ricos y los poderosos. No queremos vagabundos aquí. ¡Nuestros patios tienen que estar llenos de gente que alaba, feliz y jovial! Ya no adoramos en misiones en oscuros callejones o en fachadas de antiguos almacenes. Nuestros templos son de la mejor arquitectura y obra de arte. Porque “estamos enriquecidos en todo y no tenemos necesidad de nada”.

Y si por casualidad Dios nos prospera y nuestros graneros rebosan, los venderemos o los destruiremos para hacer graneros más grandes para la gloria de Dios. Esto es lo que muchos consideran que es la “visión” y el “alcance espiritual”. Tenemos que edificar torres que alcancen a los cielos para evitar que el pueblo de Dios esté disperso—para mantenerlos juntos—para hacerlos uno—“Y para hacer un nombre para nosotros mismos.”

 

“Y el SEÑOR descendió para ver la ciudad y la torre que habían edificado los hijos de los hombres.” (Gen. 11:5). ¡Pero no le impresionó lo más mínimo!

 

Hermanos, no nos inquietemos lo más mínimo cuando Dios comience a confundir los lenguajes de los hombres y a dispersar a la gente. No nos preocupemos cuando las finanzas vayan mal y los hombres se vean forzados a dejar sus planes para acabar la ciudad y la torre. Dios quiere que sepamos que “el Altísimo no mora en templos hechos de manos”. El corazón del hombre es la única morada que Dios ha deseado por habitación. No os sorprendáis cuando el Señor de la gloria camine en medio de la Iglesia hoy y tumbe las mesas de los cambistas. No tratéis de colocar las mesas solo por haber comprado y pagado una de ellas. ¡Y no culpéis al diablo tampoco! Es Dios el que dice, “No hagáis la casa de mi Padre casa de mercadería”.

 

Es Dios el que dice: “Ya os habéis sentado demasiado tiempo en vuestros bancos cómodos cantando las canciones de SEÑOR en tierra extraña—Yo ahora hago volver vuestra cautividad—Os saco de Babilonia—Os guío a Sión, la ciudad del Dios viviente… ¿No podemos oír el llamado al arrepentimiento en esta hora asombrosa?

 

“Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ! !Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.” (Apoc. 3:15-19).

 

 

De modo que nuestro Señor permanece en la puerta, llamando y pidiendo entrada:

 

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo.” (Apoc. 3:20).

 

Un bordón, un par de sandalias y una túnica

 

Esta era la provisión de Dios para los primeros predicadores del evangelio del Reino que Jesús envió:

 

“Les ordenó que no llevaran nada para el camino, sino sólo un bordón; ni pan, ni alforja, ni dinero en el cinto; sino calzados con sandalias. No llevéis dos túnicas.” (Marcos 6:8-9).

 

Sé que vivimos en tiempos distintos. Pero también sé que, con todo lo hermoso que pueda parecer todo esto en esta era de los grandes aviones, los satélites y las antenas parabólicas—nos hemos cargado absolutamente con un sistema que exige una enorme cantidad de enredos para un pueblo peregrino. No pensemos ni por un instante que el Reino de Dios depende de alguna manera de los modernos recursos del hombre, con toda su maquinaria electrónica. Usamos lo que Dios provee. Pero cuando toda la maquinaria de nuestro moderno estilo de vida haya sido barrida, la propagación del Evangelio de Cristo no sufrirá por causa de ello.

 

Nuestro verdadero calzado no son las sandalias que llevamos, sino el calzado de “la preparación del evangelio de la paz”.

El bordón en la mano es todo lo que necesitamos. Nuestro cetro real es lo que procede de Él, el Rey de reyes y el Señor de señores.

Nuestra verdadera túnica consiste en las vestiduras de justicia, la capa bordada del ministerio sacerdotal, con el efod alrededor de la cintura y la mitra de santidad sobre nuestras cabezas.

 

Cualquier provisión que necesitemos para nuestro camino de peregrinaje—Dios será fiel en proveerla. Nuestra verdadera provisión está en el hecho de que Él nos envía. Porque si Él nos envía, entonces Él es responsable de nuestro bienestar. Simplemente andamos como “peregrinos”, como embajadores con un mensaje del Cielo, dejamos caer la semilla en los corazones de los hombres y confiamos que Dios riegue, cultive y cuide a la planta creciente y que produzca fruto para Su gloria.

 

 

La Iglesia de Cristo se está propagando a ella misma

 

El camino del hombre consiste en edificar templos y graneros para almacenar la simiente.

Pero el camino de Dios es dispersarla.

Los paganos montaban en cólera. Decían: “¡Cortaremos las cuerdas del rey de Sión! ¡Dispersaremos al pueblo a todo lo largo y lo ancho! Pero cumplieron los propósitos de Dios al hacerlo. Poco sabían que en sus fanáticos esfuerzos por erradicar a la Iglesia, en realidad estaban plantando las semillas del Reino de Dios en todas las partes de la tierra. No sabían que éste era un pueblo que se reproduciría y que se propagaría a sí mismo,  que produciría de lo suyo propio en la buena tierra de un mundo hambriento y casi muerto por inanición. No sabían que estaban tratando con reyes cuyos cetros eran simples bordones, pero que se movían en la autoridad del Rey del Universo. Las sandalias que calzaban eran las del “apresto del evangelio de la paz”. Y su túnica era la vestidura de verdad, en la que vivían y por la que proclamaban una palabra que era “más afilada que toda espada de dos filos”.

Ahora bien, el propósito del verdadero ministerio es alimentar a las ovejas del pasto de Dios para que se vuelvan fuertes, vitales, saludables y reproductivas. Tenemos toda clase de granjas de ovejas a nuestro alrededor. Y están usando toda clase de trucos, música rock, entretenimiento, pantomimas y danzas—llámalo como quieras—para hacer que la Iglesia sea productiva, cuando en realidad eso la hace estéril. Pero Dios en esta hora va a levantar “pastores conforme a Su propio corazón” que ministrarán vida a las ovejas, para que puedan producir según su naturaleza:

 

“Que suben del lavadero, todas con crías gemelas, Y ninguna entre ellas estéril” (Cantar de los Cantares 4:2).

 

¿Qué supones que sucedería si todas las ovejas de Dios parieran mellizos? ¿Mellizos que a su vez son vitales, fuertes, saludables y reproductivos?

 

Empecemos con un rebaño pequeño, muy pequeño. Empecemos con un cristiano vital en cada ciudad o pueblo del mundo… solo uno (Creo que hay al menos 150.000 pueblos, ciudades y poblaciones en el mundo). De modo que tendríamos 150.000 cristianos genuinos en la tierra.

 

Ahora bien, demos a cada uno de estos cristianos vitales un día completo para traer a alguien al Señor. De modo que ahora habría dos en cada una de estas poblaciones: dos ovejas llenas de vitalidad,  fuertes y sanas. El día siguiente, doblaría al número del día anterior, hasta 4—y el día siguiente al anterior, hasta 8—y así sucesivamente. ¿Parece eso demasiamos difícil?  ¿Cuánto tiempo entonces supones que nos llevaría llenar al mundo entero de cristianos saludables, fuertes y llenos de vitalidad?

                       

¡Sólo unas dos semanas! ¡Eso es todo! ¡En apenas dos semanas el mundo entero estaría saturado con el evangelio del Reino! Y todo esto por la palabra de la boca, de un vecino a otro, sin el uso de cualquier otro medio de comunicación.

 

Obviamente, un día sería algo exagerado. En lugar de eso tomemos a una semana para que cada uno se reproduzca en otro, y el doble a la siguiente semana—y a la siguiente, durante 15 semanas—y la obra se cumpliría en aproximadamente un poquito más de un año. ¡Cada oveja del pasto de Dios sería responsable de dar a luz en Cristo en cada uno de estos períodos—y el mundo entero estaría lleno de cristianos verdaderos en 15 días—o 15 semanas—o 15 meses—sea cual sea el caso! Hablamos de una Iglesia vital—de verdaderos discípulos de Cristo, viviendo y andando en los principios del Reino del Cielo.

 

No estoy sugiriendo que éste pueda ser el plan de Dios. Simplemente lo uso como una ilustración del camino de Dios.

 

150.000x2x2x2x2x2x2x2x2x2x2x2x2x2x2x2=4.915.200.000  ¡Aproximadamente 5000 Millones!

 

“Y el Señor añadía cada día a la Iglesia los que habían de ser salvos” (Hechos 2:47).

 

“Y el número de los discípulos se multiplicaba” (Hechos 6:1).

 

“Y la Palabra de Dios aumentaba: y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén.” (Hechos 6:7).

 

“Pero la palabra del Señor crecía y se multiplicaba.” (Hechos 12:24).

 

Y hubo una gran persecución… y todos fueron dispersados excepto los apóstoles. (Hechos 8;1,4). Los apóstoles permanecieron en Jerusalén y la gente fue por todas partes sembrando las semillas del Reino por toda la tierra. La Iglesia de Dios ha recibido vida inherente de Dios para reproducirse a sí misma en la tierra.

 

Y puede que esto suene poco realista hoy día; porque una Iglesia muy irreal rehúse reconocer su condición estéril, escogiendo avanzar con sus propios programas estériles en lugar de poner fin a todo e instar a sus miembros a clamar a Dios por lo genuino.

 ¿Cuándo vamos a darnos cuenta de que somos la Iglesia, y que el edificio no tiene nada que ver con esto? “Oh si, por supuesto”, estamos convencidos. “Todo el mundo sabe eso”.

 Pero si lo saben, ¿Entonces por qué siguen edificando grandes templos para la gloria de Dios en la llanura de Sinar? ¿Por qué siguen dándoles tal reverencia y honor? ¿Por qué no puede el pueblo de Dios apartarse de todo eso cuando la gloria de Dios ya se ha apartado? Simplemente porque “Esta es mi iglesia—Yo nací aquí—Yo ayudé a pagarla.”

 

Las congregaciones de la Iglesia primitiva se caracterizaban por su simplicidad. “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.” (Hechos 2:42). Sus hogares se convirtieron en lugares de reunión y esto se convirtió en su forma de congregarse cuando las iglesias comenzaron a brotar por todo el imperio. Si no tenían casas, se reunían donde podían. Eran la Iglesia. Necesitaban comunión y reconocían que si había “dos” de ellos, entonces podían tener comunión. Tenían acceso al templo de Jerusalén durante un tiempo. Pero cuando comenzó la persecución, esas instalaciones dejaron de estar disponibles. En Jerusalén podía haber cientos de hogares. Pero eran uno porque caminaban en la verdad y el Señor Jesús estaba presente en medio de ellos. Porque Él prometió que cuando “dos o tres” se reúnen en Su nombre, Él estaría ahí, en medio de ellos (Mat. 18:20). Él no estaba animando a ese pequeño puñado a reunirse el miércoles por la tarde. Estaba hablando del poder del Reino que ata a las fuerzas del mal y suelta las fuerzas del cielo, cuando simplemente dos personas están en armonía en el Espíritu y el Señor Jesús es Señor en medio de ellos—un puñado reuniéndose en esta casa—otro puñado reuniéndose en esta otra--¿Qué más podía desear el Señor? ¿Qué pasaría si tuviéramos doscientos hogares así, trescientos, cuatrocientos—llenos de gente que se reúnen para tener comunión, teniendo al Señor Jesús en medio de ellos en la plenitud de Su presencia?

 

Decimos estas cosas para animar al pueblo de Dios en este día en que los programas de los hombres están viniéndose abajo. No decimos que no podemos alquilar o edificar una estructura de alguna clase si Dios da una clara dirección al respecto. Lo que decimos simplemente es que es prácticamente ocasional. Usamos lo que Dios provea conforme a Su voluntad, pero debemos estar preparados para dejarlo todo ello en un aviso momentáneo. Él quiere que seamos peregrinos en carácter, con la capacidad para propagarnos a nosotros mismos, reproductivos por naturaleza—y que estemos seguros de que los edificios y los templos no tienen nada que ver con el evangelio del Reino de Dios.

 

Dios va a producir esta clase de gente en la tierra. Y lo puede conseguir rápidamente. ¡Ven Señor Jesús! Pero puede que cueste los fuegos de la prueba y de la persecución producir eso. Recuerdo el sentimiento de desesperación que barrió a la Iglesia aquí en el Occidente cuando se cerraron las puertas a la obra misionera en China. ¿Es que no podemos creer que el Rey Jesús tiene “la llave de David”, “que abre y nadie cierra, y que cierra y nadie abre” (Apoc. 3:7)? Y así, cuando se cerraron las puertas de China, Dios comenzó una gran obra de purificación y de refinamiento. Y a través de mucha prueba y sufrimiento ha surgido en esa gran tierra una Iglesia fuerte, sana, que se propaga a sí misma. En años recientes ha llegado un poquito de ayuda desde el exterior. Pero la Iglesia en China no depende de esto. Saben que esto podría cambiar en cualquier momento. Y han probado que Dios es fiel en el pasado para levantar en medio de ellos el ministerio que ellos necesiten. En comparación, tienen pocas Biblias y no por medio de la literatura cristiana. Se reúnen donde pueden, en los campos, entre los árboles, en las calles, pero generalmente en sus hogares. Todo esto es bastante ocasional porque reconocen que son la Iglesia—y crece y crece y crece porque Cristo Jesús está en medio de ellos como Señor y Rey.

 

Enviado por Marta Villareal.

Desde Republica Dominicana

 

 

9/2/2008

¡ ATENCION!.

 
  ESTAFADORES  "CRISTIANOS" EN INTERNET:

Hoy es muy común recibir emails de personas  que se hacen nombrar “cristianos”  o hijos de cierto presidente de determinado país, en esos email nos indican que quieren depositar en nuestras manos su enorme fortuna ya que según ellos son perseguidos en sus países y su dinero lo perderían.

A simple vista es una oportunidad enorme,  cuantas iglesias, personas, han sido engañadas de esta forma, porque piden una determinada cantidad para hacer el supuesto “giro”  del dinero, estos estafadores una vez que reciben el dinero no se vuelve  a saber más de ellos.  Seguro que todos hemos recibido emails como estos.

 ¡No sea crédulo!, si en verdad hubiera una persona enferma que desea destinar todo su dinero a una obra de bien, ¿para qué? solicitaría dinero si esta dispuesto a darlo?. Use el sentido común y no se deje engañar. Si alguien tan dadivoso estuviera a punto de morir y quisiera entregar sus millones, dejaría todo dispuesto para que se cubrieran todos los gastos a fin de que el dinero llegará a buenas manos para una buena obra. Sin embargo estos estafadores, jugando con la buena fe de muchos cristianos, llegan a solicitarle un deposito a fin de girarle la suma que prometen.

Venga de donde venga el mail, de Kuwait o de Burquina Faso, o de la conchinchina,…¡no lo crean!, son estafadores que se quieren aprovechar de su ingenuidad.  

 
 
8/31/2008

el 26-08-08:

                                  Img_1872177341
El martes último pasado, falleció el Maestro Milton Pope.
Lo conocí en mi ciudad, año 1981, concurrí a un Retiro para Jóvenes, que se realizó en una quinta ubicada en Soldini. El retiro tenía por lema: "Cara a Cara con Jesús". Fueron tres días, viernes por la noche, sabado y domingo, de un mes de marzo.Yo venía de la militancia política, escuchar a un predicador "yanqui" era too much para mi. La primer noche me fije en ese tipo de cosas y con mi vieja mentalidad traté de analizarlo todo, sin embargo, alguna cosa que no sabía bien que era, me llegaba de ese hombre pausado y casi monotono para hablar. Escucharlo el sabado por la mañana fue como si me hubiera puesto en "ablande", de la misma manera que en los intestinos se siente una revolución cuando se comen porotos, algo similar me pasaba en el pecho. No sabía bien qué era eso!. Luego del almuerzo me toco escuchar a Haydee Zanetti. Simple, profunda, suave, sutil, amorosa, sus palabras destilaban ternura. Fue algo así como si figuradamente Milton Pope fuera el cirujano y Haydee Zanetti la enfermera.Él cavaba profundo y ella cerraba la herida.
Dentro mio había una lucha interior increible. Sabado por la tarde nuevamente Milton continuó presentandonos a Jesús, fuimos a cenar y por la noche en el fogón nos enfrentó a Él. Despues de aquel campamento mi vida no volvió a ser la misma.
Finalizado marzo comence a cursar el ciclo básico del Seminario Biblico de Fe.
Milton Pope fue quién  año a año enseño Teología.
Jamás me perdí una clase, porque Milton Pope, con esa apariencia circunspecta, medido, serio, tenía un humor que muy pocos pudieron descubrir, y a la vez era profundamente  inmanente con el Padre.
Esa inmanencia fue la que le permitió ser una herramienta transformadora en las manos de Dios, y afectar vividamente a miles de cristianos que asistimos ávidos de consumir como ovejas, pasto fresco. En el Hno. Milton, encontrabamos el alimento adecuado que con ansias buscabamos.
El Hno. Milton era el cincel, Dios el escultor.
 
En tiempos muy dificiles, en los que nos toco,  a mi esposo y a mí elegir entre el "pastorado" y el Señor,
y elegir al Señor fue  enfrentarnos al "ministerio", Milton Pope, no obstante haber recibido una
carta de descrédito para con nuestras personas y ministerio, con la solicitud expresa que no
se nos permitiera continuar participando del Seminario;  él, con todo amor, conociendonós, y 
conociendo a quién enviaba tal carta,  hizo todo lo contrario, nos amparo, nos sostuvo emocionalmente
(como un padre a un hijo), nos aconsejo, y avaló cuando fue necesario.  
 
Jamás olvidaré sus enseñanzas, si Dios lo recogió para su jardín es porque seguramente
cumplió con creces su misión. No creo que en los tiempos presentes la Iglesia en Argentina
encuentre un cincel tan diestro y de tamaña fidelidad como el Hno. Milton.
 
¡Dios! traiga consuelo en el seno de su familia,  a la cual conocí, a  Macki su esposa, y sus hijos, especialmente Joana
con quien traté.
 
Maestro su cincel calo hondo, gracias por enseñarme a ser fiel al Señor Jesús y a que la
fidelidad que le debemos no es negociable.
¡Lo vamos a extrañar!
 
su alumna: Silvia Cara
 
 
8/21/2008

Armas:

Conociendo Nuestras Armas...

Vamos a ver un ejemplo simple: Si usted tiene dos hijos y enfrenta una situación donde es agredido, y no le queda otra solución que entrar en un conflicto armado, usted, ¿Enviaría a sus hijos a pelear por lo que es de ellos, total y absolutamente desarmados?

Aún más: ¿Les exigiría tener victoria en esas condiciones? Bien; muchos cristianos todavía están convencidos que Dios, ese Padre de amor por encima de todas sus demás particularidades, los ha enviado a pelear contra Satanás sin armas, sólo con la intencionalidad de hacer un buen papel.

 Y aún así, esperan ganar. ¿En qué ejército incomprensible eso podría darse así? ¿Tanto nos cuesta aceptar que hay guerra primero, y que en una guerra es lo más normal del mundo ver a gente armada?

Fortalecerse en el Señor

(Efesios 6: 10)= Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.

Esto nos indica que somos débiles y que por eso se nos exhorta. En nosotros no hay capacidad ni fortaleza para resistir a los poderes de las tinieblas. Si no tomamos conciencia de esto, en medio de la batalla trataremos de resolver muchas cosas a nuestro modo y con nuestra humana capacidad.

El enemigo, entonces, hará caer temor sobre nosotros, porque estaremos comprobando su fortaleza en nosotros y eso nos hará dudar de nuestra capacidad. Ser fuertes en el señor implica no tener temor porque conocemos SU fortaleza en nosotros.

Además, también implica recibir poder, tener la unción del Espíritu Santo y depender de Él. Conocer plenamente que nuestra fuerza se basa en la persona de Jesucristo, no en algún principio, método o técnica.

Nuestra fuerza es SU fuerza. Nuestra victoria es SU victoria. Vemos esa realidad en Jesús en “su autoridad y poder para hacer milagros”; su justicia y victoria sobre la tentación; como se enfrentó al pecado y al maligno, en fin, como enfrentó cada una de las circunstancias de la vida.

Para tener ese poder necesitamos alimentar permanentemente nuestro espíritu: ¿Cómo hacerlo? Entre otras cosas: orando, leyendo y escudriñando la Biblia; estando en el culto al Señor; teniendo comunión con los hermanos, etc.

La Efectividad de la Armadura Espiritual

(Efesios 6: 13)= Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.

La palabra RESISTIR, aquí, es la palabra ANTHISTEMI. Podemos compararla con “antiestamina”. De ANTI, que es CONTRA, e HISTEMI, que se traduce como RESISTENCIA. El verbo sugiere oposición vigorosa, resistencia valiente, colocarse frente a frente contra un adversario, mantenerse uno en su terreno.

En este caso ANTHISTEMI nos está señalando con total claridad y absoluta certeza, que con la autoridad y las armas espirituales que nos son concedidas podemos resistir perfectamente a las fuerzas del mal.

(14) Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, (15) y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.

(16) Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.

(17) Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios

La guerra sigue. No importa cuantas batallas peleemos, por lo cual debemos estar siempre preparados y, dado que es una guerra espiritual, la Palabra nos dice que nuestras armas también tendrán que ser espirituales.

La armadura del soldado romano, usada como ilustración por Pablo, era una armadura excelente pero, para serlo totalmente, tenía que tener colocadas todas sus partes, y estas debían estar en condiciones, pues si por ejemplo, una correa de su sandalia que se rompiera, podía hacer trastabillar y aún caer, lo que significaba una muerte casi segura.

De igual manera, nosotros debemos tener mucho cuidado de usar toda nuestra armadura espiritual, y que además, esté en condiciones. Si hay cosas que no están bien con el Padre o con el prójimo, como falta de oración, de arrepentimiento, presencia de resentimientos, enemistades, pecados, etc., la armadura comenzará a presentar “agujeros”.

Y será precisamente por esos “agujeros”, por esas brechas, que el enemigo atacará eficazmente y, en lugar de ir “de victoria en victoria” con Cristo, podemos ir de derrota en derrota ante las huestes satánicas. Algunas veces podemos llegar a salir de una pelea muy mal heridos y, en algunos casos, aún podríamos morir.

EL CINTURÓN DE LA VERDAD:

La armadura en cuestión tenía entre quince y veinte centímetros de ancho y se colocaba alrededor de la cintura. Era una de las partes más importantes, porque todo lo demás se ataba a él. Si no estaba bien puesto, la armadura no estaba segura.

La Verdad no es un concepto, es una persona: Cristo. Si Él no está, no hay verdad alguna. Como el cinturón debe rodearnos y ser aplicada a toda nuestra vida. Solamente la Verdad nos hará libres y, para eso, debemos morir a nuestras propias verdades.

¿Y qué son los “agujeros” que mencionábamos? Pueden ser varias cosas: mentiras, engaños de palabra o de formas de vida, prácticas ocultistas aunque sea por ignorancia, no hacer morir nuestros puntos de vista cuando no son los puntos de vista de Dios, excusarnos por pecados y debilidades y decir que son culpa del diablo, etc. Recuerde: Satanás es “padre de mentira”.

LA CORAZA DE JUSTICIA:

La coraza se hacía de bronce y se cubría con cuero muy resistente. Protegía una parte vital: el corazón. No protegía la espalda. El soldado jamás podría dar la espalda para huir o simplemente por descuido porque indefectiblemente moría.

Hay un texto que respalda esto en Hebreos 10:38 donde podemos leer: Más el justo vivirá por fe, y si retrocediere, no agradará a mi alma.

En el corazón están los afectos y sentimientos. Y Jesús dijo que desde allí salen los malos pensamientos y muchos otros pecados. Por eso debemos pedir a Dios que examine nuestro corazón, y que nos de un corazón como el de Cristo, que es tener el Fruto del Espíritu. Para ser oídos debemos ser libres de toda iniquidad.

La Palabra define como “justicia” la obediencia a la voluntad revelada de Dios. Usar la “coraza de justicia” es aceptar obedecer, voluntariamente, la soberana voluntad de Dios, lo que sólo se logra con una entrega completa a Cristo como Señor. Recordemos que nuestra justicia no sirve, pues delante de Dios es “como trapos de inmundicia”.

Si bien es cierto que la conducta surge de sentimientos, también lo es que la conducta genera sentimientos. Por eso debemos perdonar, porque Dios lo exige, no porque primero debamos sentirlo. Si lo hacemos, luego Dios pone en nosotros el sentimiento del perdón.

Los “agujeros” aquí, son los afectos y deseos incorrectos, pecados no confesados, muchas veces por orgullo, raíces de amargura, falta de perdón, juicios de condenación contra otros. (Decir por ejemplo, algo así como: “Ah…ese hermano nunca va a cambiar”, o: “es igual al padre”.

Viejos resentimientos, quejas de todo, críticas a todos, orgullo denominacional, situaciones de pareja no regularizadas pudiendo hacerlo, robo a Dios de diezmos y ofrendas, chismes, falta de santidad, etc. Es la persistencia del viejo hombre no crucificado.

PIES CALZADOS CON EL EVANGELIO DE LA PAZ:

Los pies debían estar bien calzados, porque perder la firmeza podía implicar la muerte. Por eso la sandalia tenía clavos especiales de seguridad para mantener los pies bien firmes. Además era un calzado que permitía moverse con agilidad y velocidad.

Pablo no se refiere sólo al evangelio de salvación sino a las buenas nuevas de paz; paz con Dios, consigo mismo y con los semejantes, que produce la paz interior. Porque sólo con esa paz en nosotros podremos compartir el evangelio con los inconversos.

Se ha dicho y con mucho tino y verdad, que tan pronto como nuestras relaciones con los demás no sean como deben ser, el enemigo lo va a acusar de ello, su fe se vendrá abajo y no podrá seguir firme en su confianza.

En la guerra a veces ocurren cosas aterradoras, por eso es necesaria la paz de Dios, pues ella es la que nos quitará todo temor. Esa paz se basa en la comunión con Dios y es independiente de las circunstancias: enfermedad, accidentes, etc.

Los “agujeros” en esta parte de la armadura, son: la ansiedad, los temores, las angustias, el obrar por propia iniciativa, sin escuchar antes la voz de Dios, causar divisiones y alianzas contra el que sea o lo que sea, propagar chismes, rumores infundados, etc.

EL ESCUDO DE LA FE:

El escudo medía más o menos un metro de ancho por un metro y medio de alto. Se usaba para apagar los dardos de fuego del enemigo y, al mismo tiempo aprovechando su conformación, para esconderse detrás de él cuando se les arrojaban flechas.

La fe es vital en nuestra vida cristiana, ya que Hebreos 11:6 dice que sin fe es imposible agradar a Dios. Es confianza basada en algo tangible: la Palabra de Dios. La fe viene por el oír. Muchas veces nosotros creemos EN Dios pero no le creemos A Dios. Por ejemplo, cuando Jesús dijo que las cosas que Él había hecho, nosotros las haríamos y aún mayores.

Pero la fe no es nuestra, sino que Jesús es el autor y consumador de la fe, pero no es algo cuantitativo pues nos ha sido dada a cada uno, una medida completa de fe. Pero debemos ejercitarla y afirmarla.

Los dardos de fuego son todos los pensamientos y circunstancias agradables o desagradables que el maligno lanza contra nosotros. La fe es nuestra victoria sobre el mundo, tal como dice la escritura, y ella nos impulsa a la obra, al servicio, ya que la fe sin obras, es muerta.

Los correspondientes “agujeros” en el escudo, son aquellos que tienen que ver con: la duda, la incredulidad, que muchas veces es tapada. Escondida, camuflada con el clásico “y…si Dios quiere…”, desconocimiento de la Palabra de Dios, de Su Voluntad, de Sus promesas.

EL YELMO DE LA SALVACION:

El yelmo protegía otra parte vital: la cabeza. En nuestras cabezas nacen ideas y pensamientos, captamos el mundo interior y el exterior, damos forma y sentido a nuestras sensaciones, etc.

Es la “sede” de la mente, de la psiquis. Ya vimos que el principal campo de batalla se encuentra allí. Por eso debemos afirmarnos en que …tenemos la mente de Cristo… y para eso debemos madurar cada día, llevando cautivo todo pensamiento a Él. Porque nuestros pensamientos son, por lo general, carnales, errados y confusos.

Debemos proteger nuestra mente porque dice la escritura que “cual es su pensamiento en su corazón, tal es él”. Sometidos al Espíritu Santo nos dará una memoria sobrenatural, pues nos hará recordar todas las cosas que Jesús ha dicho.

En la cabeza también están nuestros ojos y la boca, que deben ser muy vigilados. En cuanto a los ojos, sabemos que influyen tanto en la formación de ideas y pensamientos, que Jesús dijo que podría ser mejor sacarlos para entrar en el reino de Dios y ya Santiago habló claramente sobre la lengua.

Solamente teniendo nuestra mente en orden, no sufriendo ninguna de las clásicas y legendarias “invasiones” que el enemigo acostumbra a intentar, es que tomamos conciencia de la autoridad que tenemos en Cristo Jesús.

Los “agujeros” en el yelmo, tienen que ver fundamentalmente con el no conocer la Biblia. No conocerla por no leerla, por no estudiarla y por no escudriñarla, permitiendo así que el enemigo ponga en nuestra mente pensamientos que nos induzcan a error y confusión.

Otros agujeros tienen que ver con permitir que nuestros ojos y oídos jueguen con el pecado: películas de terror, películas cargadas de obscenidad, revistas o folletos poco edificantes, programas televisivos con lenguaje soez y, además, no ejercer control alguno sobre nuestra propia lengua.

LA ESPADA DEL ESPÍRITU, QUE ES LA PALABRA DE DIOS:

Preste atención a este detalle: la espada era la única arma ofensiva que poseía el soldado. Medía unos sesenta centímetros de largo, tenía filo cortante en gran medida de ambos lados y terminaba en una aguda punta que le permitía ingresar en cualquier cosa como si fuera manteca.

Esto nos deja bien en evidencia que el cristiano no sólo deberá defenderse como algunos suponen, sino también atacar. Y para atacar con ciertas posibilidades de éxito y victoria, deberá hacerlo con la palabra que es Espíritu y Vida.

(Juan 6: 63)= El espíritu es el que da vida, la carne para nada aprovecha: las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.

Hebreos 4:12, es otro texto que tiene que ver con lo que estamos hablando. Allí dice que la Palabra de Dios ES viva y eficaz y más penetrante que espada de dos filos. Observe algo. No dice que la palabra ESTÁ viva, dice que ES viva. ¿Por qué? Porque todo lo que ESTÄ vivo, se muere. Por eso la Palabra ES vida porque ES eterna.

En otros textos también veremos que la misma palabra  es capaz de convencer de pecado, de justicia, y que siendo inspirada por Dios, es útil para enseñar, corregir, instruir en justicia. Que es verdadera “potencia” de Dios y que Jesús nos mostró que, por quedarse firme en el “escrito está”, puedo mantenerme firme yo también y hacer retroceder al príncipe de este mundo.

Debemos conocer y diferenciar entre el LOGOS, la palabra escrita, la voluntad de Dios, sus promesas, y el RHEMA, que es la palabra revelada para este exacto momento. Muchos de nuestros errores y fracasos provienen por desconocimiento de la Escritura.

Los “agujeros” en el uso de la espada tiene que ver con no leer ni escudriñar la Palabra; falta de fe en esa Palabra, el legalismo, que es deseo de vivir para Dios pero0 según los principios de la ley perdiendo así el poder de la Gracia. Recordemos también que la espada no sirve si está envainada.

LA LLENURA DEL ESPÍRITU

Cuantas preguntas giran en derredor de la mente bien intencionada de tantos y tantos cristianos nobles y sinceros. ¿Qué significa ser lleno del Espíritu Santo? ¿Por qué debemos ser llenos del Espíritu Santo? La Biblia misma tiene todas las respuestas, no los hombres por sí mismos.

(Efesios 5: 18)= No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu.

El Espíritu Santo no es un líquido ni es un gas. Tampoco somos nosotros un recipiente que puede llenarse más o menos. Estar lleno del Espíritu Santo significa estar gobernado, dominado por Él. Esto glorifica a Jesucristo y lo hace real en nosotros, como el Señor. Es decir: el Kirios, el amo, el dueño absoluto.

No se trata de hacer nosotros lo mejor que podamos para el Señor, sino de dejar que Él haga lo mejor por medio de nosotros. No es que tengamos más de Él, sino de que Él tenga todo lo que tiene que tener de nosotros.

Su presencia plena hace “madurar” al fruto del Espíritu y nos llena de bendiciones con una sola y simple intención: que nosotros seamos, a nuestra vez, de bendición para otros. También nos permite usar el o los dones que nos capacitan para el servicio. Entonces la gran pregunta, es: ¿Qué produce esa llenura que debe ser diaria? Aquí van algunas respuestas:

a)= Capacidad para comunicar inteligentemente y de una manera comprensible las maravillas de Dios. (Hechos 2:11)= …cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios…

b)= Valor para enfrentar las circunstancias hostiles.- (Hechos 4:8)= Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: gobernantes del Pueblo y ancianos de Israel. (19) Más Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios. (29) Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra. (30) …mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.

c)= Libertad para dar testimonio.- (Hechos 4:31)= Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.

d)= Sabiduría para elegir convenientemente.- (Hechos 1:24)= Y orando dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cual de estos dos has escogido.

e)= Amor semejante al de Cristo para perdonar y orar por los enemigos, por los perdidos.- (Hechos 7: 55-60)= Pero Esteban, lleno del Espíritu San